
El clásico manual para limpiar tu teclado mecánico.
Si bien estoy seguro que se pueden encontrar un montón de recursos sobre como dejar nuestros teclados como el primer día, he querido aprovechar la limpieza de mi teclado actual para dejar constancia de mis métodos, recogidos de otros muchos vídeos y artículos que encontré en su momento, así como algún que otro consejo a raíz de fallos que también cometí 🤭. Vamos a ello!.
¿Qué necesitaré?
Los básicos para estas labores son sencillos:
- Paciencia y tiempo libre: No te fíes de esos manuales de limpieza en 10 minutos. Piensa en un día donde no tocarás ese teclado en horas.
- Para la extracción de teclas: Lo más simple, tus manos. Lo más pro, algún extractor de teclas (a veces vienen con el mismo teclado, pero sino, los hay por la web de un montón de precios, a gusto de los friki o tiquismiquis que seamos).
- Para la limpieza: Una brocha, un viejo cepillo de dientes o el de la antigua afeitadora, isopos de algodón, alcohol (isopropílico a poder ser), bayeta microfibra y jabón de la vajilla (queremos quitar grasa, verdad?). Hay quienes utilizan por ejemplo, pastillas para las dentaduras, por ser más sencillo el tema aclarado, pero como decía antes, dependerá de gustos.
Pasos previos
Ante todo, reserva algo de espacio para hacer las cosas con tranquilidad y comodidad.
Comprueba antes de desconectar nada, si todas las teclas funcionan debidamente, por si además de la limpieza, necesitamos lubricar algún switch (no será el caso hoy). Tras ello, lo desconectamos.
Doy por hecho que, como yo, habitualmente haces una limpieza superficial con la brocha, la bayeta con algo de alcohol y por supuesto, unos pequeños golpecitos con el teclado al revés para intentar recuperar esas migas, frutos secos y demás 😅. También podemos probar con el aspirador.
Hacemos esa pequeña limpieza previa y le sacamos foto para recordar como era todo antes de nuestra épica jornada de limpieza y para saber, obviamente, donde va cada tecla.

Evitar el habitual fallo de dejar una parte sin retratar y ganaréis tiempo buscando en red o manuales 😅
La limpieza
Tras el trabajo previo, podemos comenzar a extraer las teclas. Como os decía antes, con vuestras yemas (si están curtidas o forjadas en el abismo de Helm) o con el extractor, comenzamos a tirar con cuidado de las teclas.
La mayoría se extraen muy bien, aunque algunas de mayor tamaño, suelen traer unas patillas que anclan en unos alambres internos. No hay que tenerles un miedo mayor que al resto, pero hay que hacerlo con cuidado.

Tecla sencilla

Tecla espaciadora y sus patillas inferiores.
Estaremos atentos también a teclas muy similares y que puedan tener forma distinta, para así volver a ubicarlas luego en su lugar de forma correcta y que nuestros dedos sigan volando.

Ojo a esas formas.
Tras retirar todas las teclas, es el momento de preparar en un recipiente, algo de agua templada y el limpiador que hayamos seleccionado. Tras eso, comienza el remojo!.
Si puedes, déjalas unas horas, removiéndolas de vez en cuando para que entre ellas se rocen, limpien y suelten la suciedad.
Mientras tanto, podemos volver a nuestro teclado, ya desnudo para afrontar la parte más delicada.
Si eres de los míos, harás ahora «la pausa que refresca» para un café o lo que creas necesario 😎.
Volviendo a la faena, en mi caso, puedo ver como las limpiezas superficiales han tenido su efecto en este año, y está bastante bien, aunque no siempre será así, ¿verdad?.
Yo en este momento, vuelvo a sacudirlo ligeramente y le paso la brocha de nuevo. Si hay suciedad algo más incrustada, quizás el viejo cepillo de dientes muy ligeramente humedecido en el alcohol, sea una buena solución.
A continuación, humedecemos un poco un hisopo y comenzamos a pasear por entre las teclas, con mucho cuidado (puedes también ayudarte de una lupa en sitios sensibles si la luz, la vista o ambas, no están en el mejor momento).
Cambia el hisopo las veces que sean necesarias según la suciedad que acumulen.
Para las partes más abiertas, utilizamos el alcohol y la bayeta.
También, puedes aprovechar este tiempo para, en su caso, lubricar las teclas que observaras en mal estado (con suerte, en otro momento, hablamos de esa parte).
Cuando lo creas conveniente, aclaras las teclas con mucho cuidado y las pones a secar. De nuevo, pensemos en que esto lleva su tiempo y debemos asegurar que cuando vuelvan al teclado, estarán secas del todo.
Yo, por ejemplo, las he dejado toda la noche sobre bayeta y papel. Si va a pasar mucho tiempo, tapa con otra bayeta el teclado, para evitar que, especialmente en verano cuando tenemos todo abierto, le caiga polvo y suciedad nueva.

También puedes aprovechar y dejar ya colocadas las teclas en su posición para ganar tiempo.
Terminado el trabajo
Al día siguiente y tras los prescriptivos cafés (acabas de limpiar el teclado, así que evitemos hacerlo encima del mismo 😅), procedemos a colocar con tranquilidad y ejerciendo un poco de presión, cada tecla.
Si las hemos ordenado anteriormente, confío en que además, estén es su posición correcta, pues podemos sorprendernos con alguna girada (te estás riendo, pero pasa).

No lo parece, pero está del revés.
Atendiendo a esos detalles y cuidando que las teclas con patillas entren correctamente (se escucha y pequeño clic al enganchar de nuevo en el alambre), vamos una a una.
Personalmente, suelo al acabar con todas, darles un par de pulsaciones para comprobar que suenan «redondas» y reviso de nuevo que cada cosa está en su lugar.
Tras ello, una última pasada con la bayeta humedecida. Hay quienes disuelven una parte de suavizante de ropa en 4 de agua para «mejorar» el resultado y que tarde más en adherirse nuevo polvo. Yo soy más austero en ese aspecto y lo dejo así.
Ya podemos entonces conectarlo de nuevo y comenzar a disfrutar de su alegre sonido.
Confío en que si no te habías lanzado a limpiar tu teclado, si lees esto te pueda servir para abordarlo con tranquilidad profesional!.
Y si tienes cualquier comentario o duda al respecto. Te leo!!.
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